EL MUNDO TRAS LA PELOTA DE FÚTBOL

EL MUNDO TRAS LA PELOTA DE FÚTBOL

Junio y julio son dos meses de muchas horas pegados frente al televisor para los fanáticos del deporte de primer nivel mundial, con dos torneos del Grand Slam de tenis, Roland Garros y Wimbledon; otros dos Majors de golf, el U.S. Open y The Open británico; las Finals de la NBA entre San Antonio Spurs y New York Knicks; el glamoroso Premio de Fórmula 1 de Montecarlo; y, por supuesto, como cada cuatro años, la Copa del Mundo de fútbol, que por primera vez se disputa simultáneamente en tres países: México, Canadá y Estados Unidos, con la participación de cuarenta y ocho selecciones nacionales, dolorosamente sin Chile entre ellas.
Hagamos algo de historia. Si el Mundial de México 86 le generó a la FIFA ingresos por cuatrocientos treinta y dos millones de dólares (a cifras actuales), la máxima organización del fútbol mundial dijo que en 2030 la facturación alcanzará los catorce mil millones de dólares. Si consideramos solo el actual siglo, el primer Mundial de esta era (Corea-Japón) dejó durante el cuatrienio unos mil quinientos sesenta y tres millones de dólares, casi nueve veces menos de lo que facturará la FIFA en cuatro años más. Hasta 2025, la FIFA documentaba que había casi mil personas de cuarenta nacionalidades trabajando a full time para llevar a cabo la organización del Mundial 2026. Así de global es: miles de reuniones de Teams, millones de cadenas de correos enviados, workshops en Miami, Nueva York y cientos de ciudades. La Copa del Mundo se ha convertido en una máquina y una empresa que factura miles de millones de dólares cada cuatro años, donde los derechos de transmisión (televisión, radio, móviles e internet) representan más del 30%, seguidos de la venta de entradas y hospitalidad.

Esto ha creado una oportunidad no solo deportiva, sino comercial enorme. Se espera que el torneo genere más de once mil millones de dólares en ingresos, y las marcas están invirtiendo miles de millones para aprovechar la visibilidad global que esto ofrece.

Desde el punto de vista tecnológico, este será el primer “Mundial inteligente”, ya que FIFA y sus socios han
integrado sistemas digitales avanzados para gestionar todo, desde la logística hasta la experiencia de los aficionados. Se utilizan «gemelos digitales» de los estadios para anticipar el flujo de personas y optimizar el rendimiento energético en tiempo real.

Sin embargo, hay desafíos importantes. El Mundial se lleva a cabo en un contexto políticO complejo, con altos precios de entradas y un entorno de seguridad fuertemente vigilado.

También se ha criticado la posible presencia de agentes de inmigración de Estados Unidos. en los estadios, lo que ha generado preocupaciones entre trabajadores y aficionados internacionales.

En resumen, este Mundial promete ser un hito comercial y tecnológico, pero también está rodeado de tensiones sociales y políticas que no deben pasarse por alto.

Dicho lo anterior, las fortalezas de un evento de esta magnitud, con gran impacto económico, ya se anticipan para cada uno de los tres países sede. En México, según estimaciones, el

Mundial añadirá entre 0,13% y 0,62% al crecimiento del PIB en 2026. La mayor parte de este impulso provendrá de la inversión, el turismo y el consumo relacionados con el evento.

En Canadá se espera un aumento de cerca del 0,07% en el PIB canadiense gracias al torneo.

Aunque el impacto es menor en comparación con México, sigue siendo significativo en las ciudades anfitrionas. En Estados Unidos, la contribución al crecimiento del PIB se estima en alrededor de un 0,05%. Dado el tamaño de su economía, el impacto relativo es más modesto, pero igualmente relevante en las ciudades que recibirán los partidos. En conjunto, se prevé que el efecto total para la región de América del Norte sea de aproximadamente un 0,056%.

En el caso de Estados Unidos, las ciudades anfitrionas están preparadas para una inyección

económica significativa, ya que se calculan ingresos por más de nueve mil millones de dólares.

En Canadá, el impacto se ha estimado en tres mil ochocientos millones de dólares canadienses.

Esto incluye un aumento en el producto interno bruto, la creación de empleos y el aumento

en los ingresos gubernamentales. En México se esperan ingresos por cuatro mil cincuenta

millones de dólares, principalmente en sectores como el turismo, la gastronomía y la hotelería.

Ciudad de México, Nuevo León y Jalisco serán las regiones más beneficiadas.

Ser sede de un megaevento como el Mundial tiene varias ventajas económicas y sociales para

un país. Primero, hay un enorme impulso económico porque, como ya dijimos, el turismo se

dispara. Además, las ciudades anfitrionas suelen recibir mejoras en infraestructura, como la

modernización de estadios, nuevas carreteras o sistemas de transporte público. Esto no solo

mejora la calidad de vida de los residentes a mediano y largo plazo, sino que también puede

atraer más inversiones en el futuro.

Otra ventaja es la visibilidad global: los países anfitriones están en el foco mediático durante

semanas, lo que puede mejorar su imagen internacional y fomentar el orgullo nacional. Así

que, en resumen, ser sede de un Mundial no solo genera ingresos e infraestructura, sino que

también deja un legado duradero y un impulso de prestigio.

Hablemos algo de lo deportivo… Las selecciones participantes reciben dos y medio millones de

dólares de la FIFA solo para su preparación, a lo que habría que sumar diez millones de dólares

por llegar a la fase de grupos. Evidentemente, los países más poderosos y que buscan llegar a

instancias finales invierten sobre treinta millones de dólares en busca de la gloria deportiva y

de los premios en metálico que lleva asociado el éxito deportivo (cincuenta millones de dólares

para el campeón y treinta y tres millones para el finalista, sin contar los nuevos contratos con

sus patrocinadores y la valorización de sus siguientes partidos de exhibición).

Y si de deporte se trata, no podemos dejar de consultar a la inteligencia artificial sobre sus

favoritos, los que están encabezados por Francia y España, que lideran además las apuestas,

seguidos por Inglaterra, Brasil, Argentina y Portugal, sin descartar a Países Bajos como

potencial sorpresa. ¿Tendrá razón la IA con sus predicciones deportivas o nos enfrentaremos

a una realidad como la vivida en Roland Garros, en la que, después de más de cuatro décadas,

los campeones en damas y varones levantaron por primera vez en sus respectivas carreras un

trofeo de Grand Slam?

Alejandro Peric / @alejandropericc

Director Astara Chile Classic presentado por Scotiabank / Korn Ferry Tour 
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